meme (?)
Querida Élika me incluye en la lista de amigos que tienen que exponer públicamente cinco cosas desconocidas acerca de sí mismos. Como hace ella acá.
A mí no me gustan esas corrientes - se llaman memes, verdad? - pero no quise decirle "no" a Éli.
O a lo mejor me gusta exponerme.
Lo bueno es que hay muchas cosas más que esas cinco que sí son desconocidas para la mayoría de la gente. Y así seguirán...
1 - Cuando yo era una bebé de unos 2 años, fui a la escuela por primera vez. Me expresaba en una lengua inexistente, fruto de la mezcla entre italiano y portugués, porque en la casa me hablaban en ambos. Para colmo, como era más chiquita que los demás, las profesoras inventaron llamarme "princesita" y me la creí.
Poco tiempo después, creí que había conquistado la total popularidad en la escuela. "Mamá, en la escuela me adoran. Cantan cuando llego: lá vem a metidinha, lá vem a metidinha...". Algo así como: "ahí viene la engreídita".
Ahora que lo pienso, mis primeros recuerdos fueron de esa época.
Naturalmente mi mamá me sacó de la escuela y esperó a que fuera mayorcita y hablara un sólo idioma antes de volver a inscribirme. En otra, por supuesto.
2- Fui una cándida ignorante de qué diablos era el sexo hasta los 9 años. O algo así. Créanme: era suficientemente tarde para que mis compañeros de escuela se dieran cuenta de mi ignorancia y me hicieran la vida difícil. Mi mamá otra vez me salvó y, de una sola sentada, me contó todo lo que quisiera saber sobre el sexo y nunca ni se me hubiera ocurrido preguntar. Como remate, me compró unos libritos. Los libros siempre tuvieron éxito conmigo...
3 - Tengo sueños absolutamente narrativos. Ordenados, con secuencias lógicas y tramas complejísimas. A veces me asusto con mis sueños. En la mayor parte de los casos, sin embargo, me divierto con ellos.
4 - Estoy embarazada. Ya pasé de la mitad y terminarían por descubrirlo solitos tan pronto como me vieran. Es un niño. No, todavía no tiene nombre.
5 - Lo del embarazo tiene un efecto notabilísimo sobre mi sueño y mis sueños. Algunos de ustedes pagarían, estoy segura, por experimentar, dormidos o en vigilia, una nadita que fuera del efecto lisérgico de las hormonas sobre mis ordenados y narrativos sueños. Ya les contaré.
Por ahora, les dejo el encargo de contestar a esa especie de encuesta paparazza de la intimidad ajena a: Elia, Chabelo, Ernesto Sandoval, Melissa y Diana.
No, no me voy a enojar si no la quieren contestar...
A mí no me gustan esas corrientes - se llaman memes, verdad? - pero no quise decirle "no" a Éli.
O a lo mejor me gusta exponerme.
Lo bueno es que hay muchas cosas más que esas cinco que sí son desconocidas para la mayoría de la gente. Y así seguirán...
1 - Cuando yo era una bebé de unos 2 años, fui a la escuela por primera vez. Me expresaba en una lengua inexistente, fruto de la mezcla entre italiano y portugués, porque en la casa me hablaban en ambos. Para colmo, como era más chiquita que los demás, las profesoras inventaron llamarme "princesita" y me la creí.
Poco tiempo después, creí que había conquistado la total popularidad en la escuela. "Mamá, en la escuela me adoran. Cantan cuando llego: lá vem a metidinha, lá vem a metidinha...". Algo así como: "ahí viene la engreídita".
Ahora que lo pienso, mis primeros recuerdos fueron de esa época.
Naturalmente mi mamá me sacó de la escuela y esperó a que fuera mayorcita y hablara un sólo idioma antes de volver a inscribirme. En otra, por supuesto.
2- Fui una cándida ignorante de qué diablos era el sexo hasta los 9 años. O algo así. Créanme: era suficientemente tarde para que mis compañeros de escuela se dieran cuenta de mi ignorancia y me hicieran la vida difícil. Mi mamá otra vez me salvó y, de una sola sentada, me contó todo lo que quisiera saber sobre el sexo y nunca ni se me hubiera ocurrido preguntar. Como remate, me compró unos libritos. Los libros siempre tuvieron éxito conmigo...
3 - Tengo sueños absolutamente narrativos. Ordenados, con secuencias lógicas y tramas complejísimas. A veces me asusto con mis sueños. En la mayor parte de los casos, sin embargo, me divierto con ellos.
4 - Estoy embarazada. Ya pasé de la mitad y terminarían por descubrirlo solitos tan pronto como me vieran. Es un niño. No, todavía no tiene nombre.
5 - Lo del embarazo tiene un efecto notabilísimo sobre mi sueño y mis sueños. Algunos de ustedes pagarían, estoy segura, por experimentar, dormidos o en vigilia, una nadita que fuera del efecto lisérgico de las hormonas sobre mis ordenados y narrativos sueños. Ya les contaré.
Por ahora, les dejo el encargo de contestar a esa especie de encuesta paparazza de la intimidad ajena a: Elia, Chabelo, Ernesto Sandoval, Melissa y Diana.
No, no me voy a enojar si no la quieren contestar...



