Terça-feira, Agosto 29, 2006

"meu amor", ou brincando com cummings

Eu bem que andava com saudades desses desafios de traduzir. Aí vai minha tentativa de verter Cummings (vai com maiúscula mesmo - há controvérsias sobre a "preferência" do poeta pelas minúsculas). Diz o Alonso, quem pra variar propôs a coisa, que E.E. é "intraduzível". Ficamos, portanto, todos livres para tentar.
O original, "My love", está aqui.



meu amor

meu amor
seu cabelo é um reino
cujo rei é a escuridão
sua testa, flores em revoada

sua cabeça, floresta veloz
povoada com pássaros adormecidos
seus seios, enxame de brancas abelhas
sobre a rama do seu corpo
seu corpo para mim é setembro:
sob seus braços reside o anúncio da primavera

suas coxas, cavalos brancos atados a uma carruagem
de reis
elas são trova de bom menestrel:
entre elas há sempre música prazerosa

meu amor
sua cabeça é o escrínio
da fria jóia da sua mente
o cabelo em sua cabeça é um guerreiro
que não conhece derrota
seu cabelo sobre seus ombros é uma armada
com vitórias e trombetas

suas pernas são as árvores do sonho
cuja fruta dá pasto ao esquecimento

seus lábios, sibaritas escarlates
em cujo beijo está a safra dos reis
seus pulsos,
santuários,
guardam as chaves do seu sangue
sobre seus tornozelos seus pés são flores em vasos
de prata

em sua beleza mora o dilema das flautas

seus olhos são a traição
de uns sinos entreouvidos em meio a incenso

Segunda-feira, Agosto 28, 2006

los sonetos (sí: sonetos), versión reloaded

La vida anda loca.
Estuve moviendo y moviendo cosas en los sonetos de abajo, con menos constancia que la debida - dicen que esas cosas se deben hacer de una sentada, si no uno corre el riesgo de (como ya me estaba pasando) hartarse. Ahí van, pues, los dos, reacomodados. Todavía hay detalles que podría arreglar (¿podría?), pero la cosa es que tener esos dos poemas pendientes, así, "en el limbo", me estaba impidiendo dar atención a algo nuevo que ya quiero comenzar desde hace días.

***

I

Con este verso empieza el fin del mundo;
te expropio esta idea y emulo tu logos:
¿qué decir ante un día furibundo
que anuncia dicha mas propina ahogos?

O más bien ¿qué hacer ante tal promesa?
Magullo cojines, grito indecencias;
abres botellas, gimes de certeza:
yacemos ciegos por la transparencia

que llega de pronto (brinca la aurora);
que pega duro (borra todo encanto).
“¿Cabe otro día, caben nuevas horas?”

Hoy, ayer, mañana, en un día santo,
te susurrará esa luz delatora:
“ve el viejo mundo nacer otro tanto”.

II

¿Entonces viene el fin día tras día,
nunca se acaba de cesar el mundo?,
concluirás, muy tierno vagabundo,
al ver que el sol otra vez nacería.

Quisimos creer, tonta fantasía,
que a validarnos estaba lo fundo
de la última hora del sumir del mundo
–mas lo rechazó eterna letanía.

Gira tierra gira, entrampa esa cama
donde se esconden dos tristes amantes
–entre la ropa yace ya su fama:

ser conocidos como militantes
del baldío amor de los delirantes.
(El cielo ya sobre ellos se derrama.)

Quinta-feira, Agosto 17, 2006

El fin del mundo - un díptico

Bueno, pues queridísimo Alón, quien escribe versos y ensayos como si fuera tan fácil como regalar flores, me anduvo retando públicamente a disertar sobre el logos finimundista. No lo puedo hacer. Preferí aprovechar la oportunidad para seguir con mi juego de sonetos. He aquí un díptico.

I

Con este verso empieza el fin del mundo;
te expropio ideas y emulo un logos:
¿qué decir ante el día furibundo
que anuncia dicha y propina ahogos?

O más bien ¿qué hacer ante tal promesa?
Magullar cojines, maltratar sábanas,
treparse en sillas, gritar sin defensa,
saltar al toque de esa luz diáfana

que llega de pronto (brinca la aurora);
que pega duro (borra todo encanto).
“¿Cabe otro día, cabe nueva hora?”

Hoy, ayer, mañana, en un día santo,
susurrará esa luz traidora:
“ve el viejo mundo nacer otro tanto”.

II


¿Entonces viene el fin día tras día,
nunca se acaba de cesar el mundo?,
concluirás, mi tierno vagabundo,
al ver que el sol otra vez nacería.

Quisimos creer, tonta fantasía,
que a aliviarnos estaba lo fundo,
la postrera hora de sumirse el mundo
–mas nos lo niega eterna letanía.

Gira tierra gira, entrampa esa cama
donde se esconden dos tristes amantes,
diles que el cielo se abre como antes

y los prepara para amarga fama:
ser conocidos como militantes
del baldío amor de los delirantes.

Quarta-feira, Agosto 09, 2006

Carta al sobreviviente - un ejercicio

Entonces pasa que resolví dedicarme seriamente a escribir en versos - lo cual significa, obviamente, vencer mis dificultades con métrica y rima. (Aunque no necesariamente todo al mismo tiempo. Esto tal vez sería pedir demasiado de mí.)
Nunca había considerado (no, no es cierto, también fui adolescente y tuve ahí un cuadernillo de versos) escribir poemas. Sin embargo, el género se fue imponiendo, asumiendo contornos de especie preponderante, tal vez por convivio con el género y con gente querida que lo cultiva.
Evidentemente, tengo en contra de mí mil factores: para empezar, el dilema del idioma. O bien escribo en mi lengua materna o en este español adoptado. Siguiendo el primero, tengo la lógica ventaja de la competencia lingüística; escogiendo el segundo, tengo la compañía de los mejores profesores que podría querer, esos amigos que ya hace mucho se dedican a lo que apenas empieza a nacer en este jardín.
El primer ejercicio es un soneto (forma que se tornó mi preferida instantánea tan pronto la conocí - sí, cuando era adolescente...) y tiene algo de "qué le diría una Mariana Alcoforado postmoderna a su amante lejano".

Ahí les va la "Carta al sobreviviente", pues.

***


Esquivaste desastres naturales
por obra y gracia de quien no te quiso;
por uno y otro siempre le agradezco:
le rindo gloria a la mujer de tu olvido.

Ahora evades la hecatombe química;
me pregunto y a Dios por cuánto tiempo.
Yo en mi celda vigilo y rezo y pido
que infinito se extienda este momento.

Combatiste de excesos toda suerte:
¿es peor el temor de estar conmigo
que la ola monstruo que sacudió al Índico?

dame tu mano, ¿qué cuenta el peligro?;
ya no eludas, antiguo amigo mío,
zarpa a mi lado camino a otra muerte.

Quinta-feira, Agosto 03, 2006

nem tudo é frustração, afinal...